Toda emoción es una señal. Toda emoción es un motor que activa una acción. Conocer las emociones es una forma de profundizar en nuestras acciones y comprenderlas. Podemos utilizar las emociones como herramientas para localizar nuestros problemas y así actuar para solucionarlos.
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miércoles, 26 de septiembre de 2012
OTRO ATAQUE DE RISA.
martes, 25 de septiembre de 2012
LA SABIDURÍA DE LOS NIÑOS
Nunca sabes lo que un niño va a decir, es sorprendente: Al autor y orador Leo Buscaglia, se le solicitó que fuera parte del jurado de un concurso. El propósito del concurso, era encontrar al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de 4 años cuyo vecino era un anciano a quien recientemente se le había muerto la esposa.
El niño, al ver al ver al hombre sentado en una banca del patio y llorando, se metió al patio del anciano, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el pequeño niño le contestó: “Nada mama, sólo le ayudé a llorar”.
El niño, al ver al ver al hombre sentado en una banca del patio y llorando, se metió al patio del anciano, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el pequeño niño le contestó: “Nada mama, sólo le ayudé a llorar”.
viernes, 21 de septiembre de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR
Bernard Ferrari, en el boletín del mes de febrero de Mc Kinsey plantea en el artículo
“Guía ejecutiva para escuchar mejor” alguna de las ideas sobre cómo escuchar
adecuadamente.
La escucha activa es una de las competencias más decisivas para nuestro
éxito tanto personal como profesional ya que nos puede proporcionar información útil para generar nuevas perspectivas e ideas.
Escuchar es una capacidad natural del ser humano, y
la falta de escucha nos hace actuar
contra nuestra naturaleza y aislándonos de los demás. Escuchar ayuda a conectarnos y a ser conscientes de la
realidad en la que estamos sumergidos. Refuerza el establecer diálogos con
nuestros iguales, para así construir proyectos que nos acerquen a mejores
futuros.
Escuchar facilita la empatía, y nos da una conexión
con las emociones de las personas cercanas y no tan cercanas.
Tres son los consejos que Bernard Ferrari da al
respecto del arte de escuchar, con la finalidad de mejorar nuestras habilidades
de escucha.
1.- El primero está relacionado con el respeto: no escuchar desde el
respeto ni mostrar respeto hacia nuestros interlocutores distorsiona la
conversación y deteriora nuestras relaciones. Ese respeto se demuestra cuando
se cree que las aportaciones de los demás son muy enriquecedoras. Esa actuación
ayuda a que afloren libremente las ideas y se estimule la innovación y
creatividad de todos. El respeto está vinculado a la humildad. Y con humildad
me refiero en sabernos aprendices y que como todo buen aprendiz sabe se aprende
en cualquier circunstancia. Los mayoría de grandes personajes admirables eran
grandes “escuchadores” y observadores.
2.- El segundo está
conectado con el silencio: la conversación es una oportunidad para
pensar juntos, no para imponer nuestras ideas o para dar a conocer nuestro
status, de ahí la necesidad de respetar un espacio de silencio donde el otro
pueda procesar sus opiniones y sus ideas.
Mantenerse callado y
utilizar los silencios para que los demás puedan aprovechar para expresar sus
opiniones. La regla a aplicar sería del 80/20. El 80% del tiempo escuchando y
el 20% del mismo hablando. Aunque empleando parte de ese 20% a hacer preguntas al interlocutor, en
lugar de hablar de nosotros. Diremos que no resulta fácil contener el impulso
natural a hablar, pero si se controla con paciencia y práctica la calidad de
las conversaciones irá aumentando . Al estar callados también podemos tener la
oportunidad de observar a nuestro interlocutor y analizar su comunicación no
verbal y lo que ésta puede estar transmitiendo.
3.- Finalmente la escucha
debe estar abierta a la posibilidad de desafiar y revisar nuestras creencias
y las de nuestros interlocutores. Sobre todo aquellas creencias que nos limitan
y nos alejan de nuestra capacidad de lograr nuestras metas.
Indagar y cuestionar
lo que subyace bajo la superficie de cada conversación. Es necesario estar
abierto a aceptar ideas que pueden socavar las creencias propias y
abrirse a las posibilidades que ofrecen las conversaciones con otras personas.
En el caso en el que ambos interlocutores en una conversación utilicen los
comportamientos mencionados el autor pronostica que conseguirán unas
conversaciones cortas pero productivas.
Los malos escuchadores.
Ferrari nos presenta seis malos escuchadores (bad
listeners), son una serie de arquetipos que responden a las personas que no saben escuchar
y que es conveniente tener en cuenta en las conversaciones cotidianas. Reconocernos en alguna de ellas puede ayudarnos a detectar qué
comportamientos nos alejan de la escucha y distorsionan nuestras relaciones
personales y profesionales.
El opinador:
El primero de ellos es el opinador. Un opinador
escucha simplemente para determinar si las ideas de los demás coinciden con lo
que él considera que es cierto. El opinador no escucha con la mente abierta,
simplemente se limita a confirmar si sus ideas (su verdad) coinciden con la de
sus interlocutores.
Su opinión es la que es válida, no la de los demás.
Pueden tener buenas intenciones pero pueden incomodar o intimidar a sus interlocutores
ya que van a tender a aplastar las ideas de los demás.
El gruñón:
Por su parte, los gruñones son personas que
escuchan desde la creencia de que los demás están equivocados. Escuchan con
desprecio, considerando que la conversación es un mal necesario, lo que
distorsiona la comunicación en las dos direcciones.
El retórico:
Algo parecido sucede con los retóricos. Un retórico
utiliza la conversación para enviar advertencias o para generar respuestas
determinadas, sin escuchar lo que el otro intenta decirle, lo que acaba
atrapando a sus interlocutores en una comunicación en una sola dirección.
El perseverante:
Hay personas que hablan mucho sin decir nada. Definen y ajustan sus ideas
sobre la marcha. Interpretan los pensamientos de los demás de forma que
refuercen sus propias ideas o prejuicios. Producen la sensación de que se están
produciendo dos conversaciones paralelas al mismo tiempo. Ferrari los denomina
los perseverantes, si habla con uno de ellos acabará teniendo la sensación de
que cada uno mantiene una conversación diferente.
El hombre-respuesta:
Entre los enemigos a la escucha podemos
encontrarnos también con los hombres respuesta. Un hombre respuesta es una
persona programada para dar soluciones, incluso antes de que haya habido un
consenso sobre cuál es el problema y o independientemente del tema a tratar. Su
única motivación es la de agradar e impresionar (nunca la de dar soluciones)
Por ello tiene respuestas y réplicas para cualquier objeción o argumento que
podamos plantearles.
El impostor:
Finalmente, los últimos de los malos escuchadores
son los impostores. Un impostor tiene todo el lenguaje corporal de la persona
que está implicada en la conversación en cuerpo y alma. Sin embargo en realidad
ya tiene tomada la decisión previamente y van a actuar posteriormente conforme
a ésta, aunque manifieste que sus intenciones son otras.
Todos ellos tienen un denominador común: no creen
en la escucha ni en el poder de la conversación. No la ven como un espacio
desde el que pensar y crecer conjuntamente. Por el contrario, acuden a la
conversación como si esta fuera una obligación, un mal necesario.
Aubrey Warren , en el boletín CEO on-line de esta semana completa estas ideas destacando que entre las habilidades
efectivas de escucha podemos destacar:
1.- Gestionar las distracciones externas de forma adecuada. Crear el
ambiente adecuado que favorezca la conversación.
2.- Prestar la atención requerida contando con tiempo para ello. Si esto no
es posible se debe posponer la conversación, explicando las causas. De esta
forma se está comunicando respeto tanto hacia el interlocutor como ante el tema
a tratar.
3.- Definir previamente el propósito que se quiere conseguir con la
conversación: demostrar apoyo, animar, aprender, entender los argumentos del
contrario, construir una relación o simplemente practicar las habilidades de
escucha son algunas de las opciones.
4.- Silenciar, tanto la voz como la conversación interna para dejar la
mente abierta y dispuesta a escuchar atentamente.
5.- Hacer preguntas al interlocutor para demostrar que se le escucha y
entiende y clarificar posibles dudas. El aprendizaje requiere reflexión y la
reflexión requiere preguntas.
6.- Animar al interlocutor a que continúe la conversación y profundice en
su exposición por medio de expresiones tales como: “ya veo”, “eso es muy
interesante”, “cuéntame más sobre ese tema”,….
7.- Controlar las emociones, especialmente
si el tema de la conversación es polémico o conflictivo ya que pueden
comprometer la respuesta racional y no reconocer y no reaccionar emocionalmente
ante las emociones de los demás.
Antònia Pulido Fernández
jueves, 20 de septiembre de 2012
LA LLAMA DEL SENTIDO. Sergio Sinay.
Nuestra buena amiga Raquel ha compartido este enlace que me ha parecido muy interesante. El autor Sergio Sinay es una psicólogo y autor brillante y didáctico, sus palabras siempre nos hacen reflexionar.
Raquel nació en Córdoba, en Traslasierra, uno de esos lugares en donde la belleza del mundo se muestra sin timidez. Era muy joven cuando a su novio, apenas recibido de ingeniero, le ofrecieron un empleo en Comodoro Rivadavia. “Yo te sigo”, dijo ella. “Vos no salís de esta casa si no es casada”, opuso la madre de ella. Raquel estudiaba abogacía. No lo pensó más. Dejó la carrera, se casó y siguió a su flamante marido al lejano sur. Vivieron muchos años juntos, tuvieron hijos, se instalaron en Buenos Aires, construyeron un vínculo de compromiso, lealtad y amor. Munidos de eso pasaron por las buenas y por las malas, vieron hacerse adultos a aquellos hijos, recibieron nietos. Hace cuatro años él cruzaba la calle cuando la torpe maniobra de un colectivero terminó por derribarlo. Recibió un golpe en la cabeza que acabó con su vida tras pocos días de internación.Cuando habla de él, de su ausencia (que en este caso es una forma sutil de presencia), la voz suave y pausada de Raquel, en la que aún se adivina el acento mediterráneo, es acompañada por una mirada triste y amorosa. “Apenas ahora me estoy acostumbrando a la soledad de no tenerlo, de no verlo en su sillón favorito, leyendo y comentando las lecturas, con el perro a sus pies, como a él le gustaba”, dice. Veo a Raquel con frecuencia en la plaza Castelli, durante mis caminatas mañaneras. Ella pasea al perro de su marido, lo hace con devoción, como un diario tributo al amor que los unió. Ella y el animal acompasan sus pasos lentos, como si marcharan siguiendo una música que solo ellos escuchan. “Él se considera el mestizo más lindo de Belgrano”, dice Raquel acerca del perro. El pichicho, también él en su tercera edad, tiene razón: es un hermoso y sereno mestizo.Conocí la historia de Raquel en esas mañanas, mientras nos saludamos y mantenemos unos breves diálogos. Un día, mientras me confesaba su tristeza, le conté un episodio de la vida de Víktor Frankl, médico, psicoterapeuta, pensador, humanista ejemplar. Cierta vez enviaron a su consultorio a un prestigioso profesor alemán que había quedado viudo hacía poco tiempo. El hombre no tenía consuelo. Su depresión se ahondaba día a día. Había dejado de escribir y de dictar conferencias, se iba secando como una planta sin riego, no veía razón para vivir. Quienes lo trataban habían intentado todo, sin éxito. Y lo derivaron a Frankl. El profesor habló de la oscura noche de su alma. Frankl lo escuchó con amorosa atención y paciencia, como solía hacerlo. Y, por fin, le dijo: “Estimado profesor, comprendo su dolor y en vista de su gran sufrimiento me permito hacerle esta pregunta: ¿hubiese preferido partir usted antes que su mujer, y que fuera ella quien lo sobreviviera?”. La reacción del hombre resultó inmediata: “¡De ninguna manera, doctor Frankl, de ninguna manera! No puedo imaginarla víctima de un dolor tan grande como este, sería horrible para ella, ni lo merecía ni lo soportaría”. Frankl le dijo entonces: “¿No le parece una enorme y maravillosa prueba de amor de parte de usted haberle permitido partir primero, haberla dejado irse sabiéndose amada y sin tener que pasar por lo que usted pasa hoy? Ya que siempre uno de los dos debe irse antes, ¿no es la suya una enorme muestra de amor?”. El hombre lloró, pero con unas lágrimas que ya no eran de desconsuelo.Aquella entrevista acabó allí, no había durado más de media hora. No volvieron a verse, Frankl no lo creyó necesario. Pero un par de meses más tarde recibió una carta del profesor en la que éste le manifestaba su más sincero y total agradecimiento por el encuentro, le contaba que había retomado la escritura de un libro y estaba dando nuevamente clases y conferencias. Se inspiraba en el recuerdo de su mujer y sentía que éste daba plenitud y trascendencia a su tarea.Raquel me escuchó en silencio y esbozó una sonrisa. Nos despedimos. No hemos vuelto a hablar de ese relato, pero un par de días atrás la encontré, charlamos, y cuando nos despedíamos me dijo: “Hace días que ya no siento tanto miedo; me estoy ocupando de todas las cosas que él y yo teníamos juntos”. Y se fueron, ella y el mestizo más lindo de Belgrano, caminando pausadamente.
Toda vida tiene un sentido, decía Frankl. No hay que construirlo, hay que descubrirlo. Vivir para alguien, vivir para algo, era, en sus palabras, una manera de referirse al sentido. E insistía (por saberlo en carne propia, tras haber estado en un campo de concentración y haber perdido a sus seres más queridos en ese campo, para luego sobrevivir y transitar un existencia fecunda), que en el más hondo de los dolores se divisa a menudo la llama perenne del sentido. Como la vislumbra Raquel.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
NOVEDADES
Quizás os pregunteis porqué añado ahora enlaces de humor en este blog, pero ya hace mucho tiempo que vengo hablando de la necesidad de fabricarnos un botiquín emocional, y con ello quiero decir tener a mano esas pequeñas cosas que nos conecten con la risa, el humor, el optimismo... y es este el motivo del nacimiento de una nueva página en facebook (https://www.facebook.com/Optimismovital), dibujar una sonrisa en cada uno de nosotros. Pretendo aportar vídeos, escritos, cortos... que puedan contribuir a sembrar la semilla de cualquier emoción positiva. Agradezco de antemano vuestro soporte y por supuesto vuestras colaboraciones.
Gracias
Besos y sonrisas para todos.
Gracias
Besos y sonrisas para todos.
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