Toda emoción es una señal. Toda emoción es un motor que activa una acción. Conocer las emociones es una forma de profundizar en nuestras acciones y comprenderlas. Podemos utilizar las emociones como herramientas para localizar nuestros problemas y así actuar para solucionarlos.
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jueves, 14 de julio de 2011
TONY MELENDES. Leccion de Vida
Después de unos días de silencio... quiero compartir con vosotros éste vídeo... el resumen de una vida motivadora y conmovedora.
http://youtu.be/ifWHGMJnSKY
http://youtu.be/ifWHGMJnSKY
miércoles, 6 de julio de 2011
Felicidad
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua. Seguramente sea una de las definiciones más controvertidas y complicadas. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión.Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados , incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesriamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Stevenson, Robert Louis
La falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad.
Russell, Bertrand
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire, François Marie Arouet
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Kant, Inmanuel
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión.Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados , incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesriamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Stevenson, Robert Louis
La falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad.
Russell, Bertrand
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire, François Marie Arouet
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Kant, Inmanuel
martes, 5 de julio de 2011
Buscamos excusas para no reflexionar.
Una vez más Mario Alonso Puig: Primero, hay que conocerse mejor a uno mismo y aprender qué hay detrás de cada una de nuestras deci- siones. También tenemos que aprender a gestionar mejor nuestras emociones. No hay que someterlas o ignorarlas, sino comprenderlas. Por último, hay que aprender a conectar con los demás. No me refiero sólo a un mero inter- cambio de información, sino a tratar de entender cómo experimentan los otros las distintas situaciones, los procesos de cambio y las incertidumbres.
http://www.marioalonsopuig.com/downloads/el_correo_bilbao_121007.pdf
domingo, 3 de julio de 2011
La amabilidad es contagiosa
Los psicólogos Simone Schnall de la Universidad de Cambridge, Jean Roper de la Universidad de Plymouth, y Daniel M.T. Fessler de la University de California, se preguntaron si observar comportamientos de amabilidad nos haría ser más amables con los demás.
Para comprobarlo, hicieron un estudio donde un grupo de participantes vio un video neutral, mientas que otro grupo vio un video prosocial, en el que un grupo de músicos expresaba su gratitud a sus maestros en un programa de televisión que estaba designado para promover buenos sentimientos. Luego los participantes escribieron un ensayo acerca de lo que vieron y les pagaron por participar.
Los investigadores encontraron que aquellos que vieron el video que fomentaba la gratitud y buenos sentimientos, estaban más dispuestos a participar en otros estudios en el futuro que el otro grupo.
Por supuesto, estos resultados podrían indicar que este grupo estaba más dispuesto a participar porque lo habían pasado mejor, y no por haber visto un vídeo que fomentaban los buenos sentimientos hacia los demás. Así que elaboraron otro experimento en el que un grupo de personas veía un vídeo neutral, otro grupo veía el mismo vídeo prosocial que en el estudio anterior, y un tercer grupo veía un vídeo de humor. Cuando ya podían irse, el investigador fingía tener problemas para abrir un archivo en el ordenador, necesario para el experimento. Les dijo que podrían irse si querían, pero les preguntó si querrían rellenar un cuestionario que describió como aburrido.
Los participantes que vieron el vídeo prosocial tenían el doble de posibilidades de ayudar al investigador que los otros dos grupos. Por tanto, haberlo pasado bien o querer obtener dinero no era lo que los hacía estar más dispuestos a colaborar. Más bien, exponer a una persona a una conducta prosocial por parte de otros, aunque sea brevemente, estimula la conducta prosocial en ellos y los hace más dispuestos a ayudar y colaborar con otras personas.
Del mismo modo, si quieres que las personas a tu alrededor sean más amables y colaboradoras contigo, puedes empezar por ser tú más amable con ellas, actuando como modelo que puedan imitar.
Por supuesto, estos resultados podrían indicar que este grupo estaba más dispuesto a participar porque lo habían pasado mejor, y no por haber visto un vídeo que fomentaban los buenos sentimientos hacia los demás. Así que elaboraron otro experimento en el que un grupo de personas veía un vídeo neutral, otro grupo veía el mismo vídeo prosocial que en el estudio anterior, y un tercer grupo veía un vídeo de humor. Cuando ya podían irse, el investigador fingía tener problemas para abrir un archivo en el ordenador, necesario para el experimento. Les dijo que podrían irse si querían, pero les preguntó si querrían rellenar un cuestionario que describió como aburrido.
Los participantes que vieron el vídeo prosocial tenían el doble de posibilidades de ayudar al investigador que los otros dos grupos. Por tanto, haberlo pasado bien o querer obtener dinero no era lo que los hacía estar más dispuestos a colaborar. Más bien, exponer a una persona a una conducta prosocial por parte de otros, aunque sea brevemente, estimula la conducta prosocial en ellos y los hace más dispuestos a ayudar y colaborar con otras personas.
Del mismo modo, si quieres que las personas a tu alrededor sean más amables y colaboradoras contigo, puedes empezar por ser tú más amable con ellas, actuando como modelo que puedan imitar.
viernes, 1 de julio de 2011
Aprendiendo a comunicarse Estas sugerencias sin duda mejoran el “cara a cara”, pero no son suficientes
| Aunque se ha hablado mucho sobre la comunicación eficaz y productiva, pienso que nunca está de más remarcar su importancia y sus implicaciones para la vida diaria. Nos guste o no, los humanos estamos inevitablemente entrelazados unos con otros; “enredados”, dirían los físicos cuánticos. Somos una red interconectada de pensamientos, sentimientos y acciones, y lo que hacemos, así no parezca, afecta a los demás, poco o mucho, a la larga o a la corta. Krishnamurti afirmaba: “Usted es el mundo y viceversa”. Estamos tan cerca, tan pegados al prójimo, que todas las realidades parecen convertirse en una. No obstante, estar “interconectados” no basta, hay que pasar a relacionarnos. Por desgracia, el aprendizaje social y la cultura nos empujan al mutismo y a la distorsión interpersonal. Hacemos cualquier cosa para mantener nuestra territorialidad, como si estuviéramos defendiendo una curiosa forma de soberanía personal. Si hay un buen intercambio, se facilitan los acuerdos y las conciliaciones prosperan positivamente. Entonces para lograr una comunicación fluida y saludable. tendríamos que limpiar los canales de la misma. Solo a manera de ejemplo, los psicólogos proponen guías como las siguientes:
Por eso prefiero hablar de “buena comunicación” y no de “comunicación eficaz”. Se me antoja menos conductista, menos experta y mucho más humana. | |
| No hacer monólogos. No encerrarse en sí mismo y despreocuparse por lo que el otro piensa o siente Walter Riso |
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